La soledad del guardameta

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Centurion_Ecija

Tras saltar el nigeriano Wilfred a los medios de comunicación,  un fiel seguidor azulino, como es Centurión nos deja este artículo sobre el ex-guardameta.

Centurión.- @Centurion_Ecija

En la campaña 2010/11, concretamente en la revista oficial nº 9 del club, en mi sección “¿Qué fue de…?”, hacía un pequeño homenajea nuestro ex cancerbero Wilfred Agbonavbare. Tristemente, a sus 48 años y lejos de su tierra, el nigeriano acaba de salir a la palestra a raíz de su denodada lucha frente al cáncer. Desde estas líneas sinceramente creo que es de justicia recordarle de nuevo y desearle todo nuestro apoyo. Esta es la transcripción íntegra de aquel artículo:

“En la temporada 96/97 todo lo que pudo salir mal para el equipo astigitano, salió peor. Se llevaban 53 minutos de partido en el “Salto del caballo” de la capital toledana, cuando el fichaje estrella de la temporada por parte del equipo azulino sufre la rotura del 5º metacarpiano de su mano izquierda. Era el primer encuentro de liga y el guardameta Wilfred no volvería hasta 8 partidos después, para entonces éramos el farolillo rojo de la 2ª división con tan solo 1 punto de 24 posibles. Aquel encuentro frente al Toledo se perdió por 4-0.

El sustituto del nigeriano fue Pedro Illanes, cedido por el Betis B. El joven cancerbero de El Arahal  encajó 17 goles en 8 partidos. Contra el equipo manchego no llevaba más de un par de minutos sobre el césped cuando tuvo que recoger el primero de su lista, del fondo de las mallas. Inseguridad manifiesta en este bisoño portero al que le vino muy grande la división de plata.

Volviendo a nuestro protagonista, la historia del guardameta africano se remontaba a su Nigeria natal, donde con 16 años debutó en el New Nigeria Bank. Tras ese equipo vendrían el Abiola Babes y el BCC Lions, también de su país, tras una prueba fallida con el club inglés del Brentford. Pero si por algo es conocido el bueno de Wilfred es por su paso por el Rayo Vallecano. Llegó prácticamente rogando una prueba durante un entrenamiento del conjunto madrileño y se quedó 6 temporadas. Dos ascensos a 1ª división con el club franjirrojo, 76 partidos en 1ª con los de Vallecas durante 3 temporadas y otras 3 campañas en 2ªA con ellos, más la que pasó en el club astigitano.

Con su selección vistió la elástica en 14 ocasiones, 2 de ellas en el mundial sub-20 de 1983 en Méjico. Ya en la absoluta, debuta a los 18 años y es componente de la gran Nigeria que vence en la Copa de África de 1994 (interviene en 3 partidos), también viaja al mundial de Estados Unidos de ese mismo año, donde su selección (7ª del ranking FIFA), alcanza los octavos de final con jugadores como Finidi, Mutiu, Amunike, Amokachi u Okocha, aunque Wilfred no llega a participar, siendo suplente del ex deportivista Peter Rufai.

Por tanto llegaba a la Ciudad de las Torres un cancerbero de garantías, de 1ª división, que por ejemplo había sido compañero en el Rayo de ex madridistas ilustres como Hugo Sánchez o Ricardo Gallego, del ex atlético Abel Resino (el cual le quita la titularidad en su última temporada madrileña al recalar en el mercado invernal), Onésimo (entrenador del Huesca en nuestro último play-off), del internacional cordobés Paco Jémez, Urzáiz… estando a las órdenes de Eusebio Ríos (padre de Roberto Ríos),  José Antonio Camacho y David Vidal.

Wilfred Agbonavbare regresa al Écija Balompié tras su lesión la 9ª jornada y el equipo al fin vence ese día por vez primera en el año (2-0 al Osasuna), ya con Campillo de nuevo entrenador, después de ser cesado José Enrique Díaz tras la anterior derrota frente al Real Madrid B. Al final de temporada el africano disputó un total de 23 encuentros ligueros, donde demostró reflejos y experiencia bajo palos, pero aquel no era el año del Écija. El nigeriano no pudo ser decisivo para la salvación como lo fue la anterior campaña contra el Mallorca en promoción, lo que supuso la permanencia del club vallecano en 1ª.

Se le tomó cariño a este futbolista en su corto periplo por la Ciudad del Sol, al igual que sucedió en su anterior equipo, donde no se le ha reconocido verdaderamente aún su dedicación. Con 31 años, al finalizar su contrato con el club ecijano, regresa a entrenarse a su país, mientras llegan unas ofertas que al final no fructifican, en parte por ser extra comunitario. Wilfred había descendido 2 categorías en 2 años y decidió colgar los guantes al no recibirlas.

El epílogo de su carrera es ciertamente triste para alguien que rozó la cumbre, por ejemplo en el instante que detuvo un penalti de Michel en el Bernabéu. Vuelve de tierras nigerianas para trasladarse a un humilde barrio madrileño, donde tiene trabajos tan dispares como portero de discoteca, repartidor de butano, mozo en Barajas o mensajero de MRW, mientras mata el gusanillo del fútbol siendo entrenador de porteros del Coslada, en regional. Siempre con una sonrisa en la boca, quién se lo cruza muchas veces le recuerda que todavía hay porteros de futbolín en algún garito de Vallecas que siguen pintados de negro…

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